Charcos diminutos

polonio

Anoche soñé que me despertaba exactamente en el mismo sitio en el que estaba hace siete años. Creo que es cosa de la lluvia constante y del frío que parece que no se va a ir nunca, aunque sabemos que le toca ir remitiendo y desplazándose hacia el sur del sur, que desde allí vendrá el calor. Es el mundo al revés. Las estaciones inversas.

Marzo de 2008. Cabo Polonio. No hay nada más que agua y arena. Viento, leones marinos, un faro que deja doce segundos de oscuridad, cabañas de madera y sal. Peces recién salidos de las redes para cenar y una hoguera. La luz hace de despertador cuando se cuela por ese ventanuco desde el que veo el mar. El charco.

El charquito.

Aquel año también hubo accidentes horribles de aviones y guerras y penas. Pero también hubo buena música y encuentros con gente que se queda, visitas, cenas y viajes.

Sueño porque no llega el calor, porque siempre quiero volver. Por suerte hay gente que me lo acerca constantemente.

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