Conóceme

Hace un tiempo, Helena y yo decidimos colaborar para el Feminizine 3 de Bombas para Desayunar. La verdad es que mi idea inicial era escribir algo un poco más elaborado, con la historia de una mujer misteriosa que me ronda desde hace mucho pero se me fue el tiempo y no llegaba. (De hecho me había prometido escribir su historia durante el verano… Aún queda más de un mes… ¡Tengo que hacerlo!) Volviendo al fanzine… Tiré de un cabreo puntual que se repite a menudo sobre todo esto de “ser mujer” para encadenar palabras. Se lo pasé a mi hermanísima y salió esto tan chulo. Me gustan las cosas que hace para ilustrar lo que escribo -como para el texto del instituto– así que habrá que repetir la experiencia, ¿no?

Aquí va el texto por si en la imagen no se lee bien:

CONÓCEME

Come cereales
Lava más blanco
Ponte ESTOS zapatos
Usa colorete. Este pintalabios. ¡Triple de pestañas!
Te sobran kilos. Te faltan tetas.
Fuera pelos.
No huelas a nada.
Acórtate la falda.
Cuídate las uñas.
Devora 50 sombras de…
No envejezcas.
Cocina.
Trabaja.
Sé madre.
Cásate.
O viceversa.
Ten celos.
Hormónate.
Alísate el pelo.
Tíñete las canas.
Camúflate.
Suspira.
Ruborízate.
Sé una mujer completa.
No seas tú.
Sé la mujer que te dicen que seas.
Sé la mujer que esperan que seas.

En el par 23 de mis cromosomas hay una conjunción XX en lugar de XY desde el momento de la concepción. Cromosómicamente soy lo que se llama una hembra de la especie humana. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) una hembra es todo animal del sexo femenino, tal como indica en su definición. Si atendemos al desarrollo de los caracteres sexuales hay que diferenciar entre primarios y secundarios. Los primeros se refieren a la producción de células sexuales (o gametos) que en el caso de las hembras son óvulos. Los secundarios son los más visuales y científicamente representan el fenotipo: desarrollo de las glándulas mamarias, ancho de las caderas, tórax estrecho y talla “redondeada” como dicen los manuales.

Punto.

A partir de aquí no me valen las definiciones, ni procedencias de Marte o de Venus. No me valen los “¿estás en esos días?”, el “mujer tenías que ser” o la literatura, las revistas, el cine y la música “para chicas”. No me vale que desde todos los frentes me fiscalicen el cuerpo, los modales, la ropa que me pongo o me dejo de poner, el volumen de la voz, la mirada, los gustos y las ganas. No me valen los que preguntan: “¿Pero qué más queréis conseguir?”.

No me valen los que me etiquetan: mujer, blanca, treintañera, soltera.

No me acotes. No me restrinjas en cuatro categorías.

Conóceme.

Feminizine #3 online disponible aquí

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