Carnicería vegetal

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Todos los días se sentaban en el banco del jardín después de desayunar. Daba igual que hiciese frío, que lloviese o que la helada de la madrugada aún estuviese presente; nadie les quitaba sus cinco minutos en silencio antes de comenzar la jornada.

Aquella mañana, el magnolio chino amaneció desnudo. Los pétalos de sus flores -poderosas y adelantadas a la primavera- habían quedado esparcidos por el suelo debido al vendaval de la noche anterior. La bruma del alba no presagiaba nada bueno.

-Parece una carnicería vegetal- dijo él.
-¿Hago croquetas para comer?- contestó ella.

Nada como la cotidianidad para ponerlo todo en su sitio.

Al descubierto

Cada vez que intento ordenarme los recuerdos -o el armario- ocurren sucesos sorprendentes que podréis creeros o no, pero que pasan y me convencen de nuevo de las bondades de determinadas dosis de caos en mis recuerdos y -por supuesto- en los armarios.

El pasado domingo, por ejemplo, mientras terminaba de revisar unas fotografías que aparecieron en un cajón, se pusieron en danza -sin haberlas convocado- cientos de imágenes de infancia que probablemente nunca sucedieron. Pero ahí estaban, relucientes.

Así, organizadamente, fueron desfilando sobre el tapete cada una de las  imaginarias vidas  que afrontaba en los trayectos de casa al cole y viceversa. Todos mis entretenimientos infantiles se conjuraron a la vez para saludar y hacer un paseíllo grácil, con piruetas, redoble de tambores y encaje de bolillos.

No sé si será que me hago mayor, pero la luz de la última hora de la tarde de los domingos hace tiempo que no me genera la angustia existencial tremenda (rozando la languidez romántica decimonónica) que desencadenaba hace unos meses.

Tras la orgía imaginaria de recuerdos revueltos, sobre el suelo se quedó una baraja desordenada. Boca arriba.

Claramente, debemos seguir jugando y ahora tenemos las cartas al descubierto.

Cósmico infinito

No es lícito
elogiar a los astros
si nunca has acariciado
-levemente al menos-
la locura.

¡Qué poca credibilidad tiene
quien regala cielos
si jamás le ha aullado a la noche!

Cuando asome el último cometa
montémonos sobre su estela
hasta la próxima parada.

Sólo billete de ida, gracias.

Entonces,
inventaré un nuevo conjuro y
vestiré mi capa de estrellas
para revolver nebulosas
como infinitos tirabuzones.

Y esparciré tormentas
-marejadas de lunas-
que desencadenen
todos los desastres.

Locuras quietas

Van y vienen los fríos
como bandadas desplumadas
que no terminan de anidar
en las almenas.

Algo inquieto está el aire
que ya no sabe por dónde buscar
una salida rápida
a sus últimos aprietos.

Yo ando con la cresta despeinada
y la camisa con arrugas.

Traigo ganas de dar brincos,
de hacerme fuerte en el sofá
y vencer en una guerra imaginaria
de sartenes y cosquillas.

La calma
-siempre-
se me muestra enloquecida.

De galaxias y música

El sábado pasó algo.

No se me ocurre mejor forma de explicarlo que como una explosión interestelar de la que salieron disparados seis planetas que se pusieron a girar, a orbitar y a bailar en un sala de Gijón. La sensación que todavía arrastro hoy es que creamos nuestra propia burbuja de buena música y cariño.

Nuestra propia galaxia.

12241001_1055582814518954_6585689653032594307_oNo puedo ser objetiva ni quiero serlo, así que aquí va una crónica totalmente emocional y parcial del Isma Fest, un mini festival con entrada gratuita en el que tocaron seis grupos asturianos. ¿El nexo de unión? Ismael Piñera y las ganas y el buen hacer de diez músicos que nos regalaron una noche que será difícil de olvidar.

Todo empezó como una coña: “El día que juntes a todos los grupos en los que tocas puedes montar un festival, Isma, jaja”. Pero esos jijis sembraron la curiosidad. No sonaba tan mal eso de tocar todos un mismo día. Parecía divertido. No podía ser tan complicado. Así que sólo hubo que encontrar la excusa (cumpleaños redondo del anfitrión) y moverse un poco.

12278936_1057472660996636_6089825681015905926_nHubo que cambiar el horario de las actuaciones a las doce de la noche una semana antes del evento a cuenta del fútbol, que todo lo condiciona, con los carteles ya pegados y todo el mundo convocado para las 22.30 horas. Pero a pesar de los inconvenientes no se rajó nadie y la música en directo se prolongó hasta las cuatro de la madrugada.

Abrió la velada Møna. El dúo formado por la voz de Montse Álvarez, ex Nosoträsh, y las guitarras de Isma, acaba de grabar y publicar su primer ep, un trabajo que reúne cinco temas de pop melancólico de base acústica. En directo -gracias al sólido refuerzo de Miguel Ángel Álvarez (guitarra), Mario Recio (batería) y Fernando Medrano (bajo)- se reinterpretan a sí mismos en clave algo más rockera.

1. Mona

Acto seguido le llegó el turno a Lento, que debutaron en directo. Tenía muchísimas ganas de escucharlos por fin y no defraudaron. Para mí, este trío formado por Nel González (bajo), Mario Recio (batería, coros) e Isma fue la sorpresa de la noche. ¡Grabad más, por favor! ¡Y pronto!

2. Lento

Con Seesound hizo aparición en escena el sonido más brit pop de la noche. La banda liderada por el bajista Fernando Medrano cuenta con Chema Vales a la batería y con Miguel Ángel Álvarez e Ismael a las guitarras. El grupo presentó su ep “Talking to me”, un puñado de temas contundentes que aúnan melodía y distorsión. Cerraron con su propia versión del Helter Skelter de Los Beatles, y es que los de Liverpool no podía faltar en el Isma Fest.
3. Seesound

Tras un breve descanso, el segundo pase lo abrió Marienbad, que ofreció el concierto más breve e intimista de la noche.  El grupo comenzó como trío, con Seve Fernández y Manuel Scattini; luego en cuarteto, con la incorporación de Joaquín Entrialgo, y en los últimos tiempos funciona como dúo acústico. Isma lleva ya diez años trabajando en la elaboración del repertorio de Marienbad, que en 2006 se alzó con el Concurso de Maquetas del Instituto Asturiano de la Juventud-40 Principales. Tienen tres elepés: “Vidas Paralelas” de 2006, “Exterior Noche” de 2009 y “Cenital” de 2012.

4. Marienbad

¿Hace falta que diga algo de Los Bonsáis? Voy a confesar una cosa que creo que nunca les he contado a mi hermana Helena (voz y guitarra) y a Nel (bajo). Me han ido ganando con el paso de los años y a base de verlos en directo. Al principio no me los tomé en serio. Aquellas canciones del inicio me parecían un simple entretenimiento de una pareja que se lo pasaba bien con la música, pero nunca creí que fuese a pasar del salón de casa. ¡Y mira tú! Discográfica y una productividad incansable. En directo se acompañan de Mario Recio a la batería e Isma a la guitarra. Este año lo abrieron con el mini-lp “Nordeste” y, después de varios videoclips y conciertos (incluida una mini-gira por UK), acaban de lanzar el ep “¡Fanzine!”. Son culpables directos de los cambios que ha habido en mi vida en los últimos meses (jejeje) y sólo puedo agradecérselo bailando y cantando (en voz baja para que no llueva) cada una de sus canciones.

5. Bonsáis

La traca final la pusieron los Tommy Crimes. La banda noventera de Carlos Pidal Rodríguez, Seve Fernández e Isma comenzó su andadura en pleno Xixón Sound, publicando un ep con Subterfuge en 1995, al que le siguieron otros singles y el largo “Álbum” de 1998 (Astro Discos), trabajos que transitan por un powerpop a un tiempo melódico y sucio. Interrumpida su actividad a fines de la década, en el último año se han juntado ya en dos ocasiones (la última de ellas las pasadas navidades, junto a Kactus Jack) para conmemorar el 20 aniversario de su formación y repasar toda su discografía. Se plantaron en el escenario después de casi un año sin tocar juntos y sin ningún ensayo previo. Y lo dieron todo. ¡Cierre de lujo!

Aunque a alguna le faltó el Asturias de Víctor Manuel para que la verbena terminase como mandan los manuales de las fiestas de práu, jejeje.

6. Tommy Crimes

El resto de la noche discurrió entre gominolas (nos zampamos un kilo), pasos de garza, coreografías varias (incluido un intento de plagio de Madonna que se quedó en la sillita de la reina), muchas risas y planes para el año que viene. Porque habrá que repetir, ¿no?

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