Ritmos y cadencias

mafalda

Tan lista como repelente otras veces, Mafalda se preguntaba: “Y al final, ¿cómo es la cosa? ¿Uno lleva la vida por delante o la vida se lleva por delante a uno?”. Maldita sensación esa de la urgencia de los acontecimientos, eterna la seguridad de que mil cosas pasan mientras tú estás en otro sitio disfrutando de otras cosas, personas, paisajes…

Siempre te vas a perder algo.

La felicidad nunca es completa.

Se pueden dar pasos para que la vidad no nos arrolle, para acompasar nuestro ritmo y la cadencia de nuestra caminata al trajín que nos rodea y que -en muchas ocasiones- nos agobia, paraliza, trastorna, enferma… Cuando eso pasa lo mejor es tomar aire y, después de un tiempo prudencial, seguir siempre.

Porque echar a andar es tan fácil como ir colocando un pie detrás de otro.

Los pies no se preguntan quién arranca primero. Simplemente avanzan.

Próxima parada: Barcelona…

… Seis meses después de escribir esto.

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