Los asuntos de la luz

IMG_20140925_111025

Mayo y septiembre son mis meses favoritos de siempre. No le he dado muchas vueltas al asunto pero sé que son los momentos del año en los que mejor me encuentro y en los que me suelen pasar cosas.  No es ni pleno verano ni pleno invierno y suelo arrastrar un estado emocional similar, de runrunes y nerviosismo tolerable, como una impaciencia rica de saborear. Como si estuviese a la expectativa.

A lo mejor la culpa la tiene el calendario escolar marcado a fuego y que nunca tuve ningún trauma porque se terminasen las vacaciones. Volver al colegio en septiembre y estrenar libretas era una maravilla. Sigo comprando cuadernos y oliéndolos y disfrutando con las primeras palabras que les planto. En el otro extremo, mayo ya presagiaba el final de la rutina y podíamos quedarnos más horas jugando en la calle después de hacer los deberes.

Ayer, bajando por el Campo San Francisco de Oviedo a las 09.15 de la mañana me di cuenta de que la culpa de todo la tiene la luz. La luz de mayo y la de septiembre son iguales. O a mí me generan los mismo. Son luces de tránsito que empujan, que me llevan, que acompañan.

Ayer entregué mi primera recopilación de poemas para un concurso. Y hay promesa de no dejar de escribir, de pinchar y que me pinchen y de ponernos manos a la obra con cosas jugosas.

Y entonces vuelvo irremediablemente a este poema de Andrés Neuman y me dispongo a aceptar cualquier cambio que me traiga septiembre. ¡Encantada!

Comenta lo que quieras